Sabia que no debía caer en la tentacion. Lo sabia y sin embargo me deje llevar.
Si hay algo que no hago, es seguir consejos. Los escucho, los proceso, los acepto, pero nunca los sigo.
Y esta vez no iba a ser la excepción a la regla.
El sabor de lo prohibido, de aquello que " no debemos hacer", gusta y mucho.
Empezamos el juego. Aceptamos las reglas. Solo que me olvide de un detalle: las reglas del juego las había escrito él a su medida, a su conveniencia. Y yo como siempre tan ingenua, tan crédula de todo, tan ansiosa me invente unas reglas paralelas, que nada tenían que ver con las suyas.
Hubo risas, besos y miradas cómplices.
Pero como en todo juego, siempre alguien termina perdiendo.
No sabe ni esta enterado que como buena espía que soy, sé de sus mentiras. Y eso me retiene, me crea incertidumbre, me ata.
Elegimos caminos distintos. Acertados o no, quien sabe. Lo que si sé, es que de apoco nos vamos acercando al fin del juego. Pero esta vez sí, el game over, lo digo yo.
Elegimos caminos distintos. Acertados o no, quien sabe. Lo que si sé, es que de apoco nos vamos acercando al fin del juego. Pero esta vez sí, el game over, lo digo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario