Develada. No puedo dormir. Me acuesto, cierro los ojos, hago fuerza para mantenerlos cerrados y nada.
Ya tomé mi té, cociné, fumé, mire tele, fotos, videos. Y nada, no hay caso.
Mañana es lunes, mejor dicho hoy ya es lunes, el peor día de la semana. Pienso que falta tanto para el fin de semana y me deprimo. Pienso que en cinco horas me tengo que levantar para volver a mi rutina laboral y mas me desvelo.
Sigo pensando porqué me llamaste. Sigo tratando de entender porque cuando ya estabas a punto de ser nada en mi presente, te convertiste en un "casi todo" otra vez. Hubiese preferido tu silencio, hubiese preferido que sigas ahí, sumergido en la nebulosa de la desaparición, como lo hiciste hasta ahora.
Había logrado dejar de pensarte, de buscarte en los lugares que íbamos juntos, en los lugares que solés habituar. Había logrado olvidarme tu voz, de tus chistes, de tu risa. Y todo volvió a empezar.
Y a pesar de que ya entendí, a pesar de que los hechos demuestran como son las cosas, que lo "nuestro" va a seguir siendo nada, te sigo pensado, recordando, pero no esperando.
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